| DECLARACIÓN
SIMPOSIO 2004
| Daniel
Barenboim |
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| Mustafa
Barghouti |
Mariam
Said |
| Yaron
Ezrahi |
Wadie
Said |
| Felipe
González |
Raja
Shehadeh |
| Rashid
Khalidi |
Avi
Shlaim |
Inspirados por
la colaboración cultural entre Árabes y Judíos en la Edad
de Oro en España, merced a la destacada colaboración entre el
difunto Edward Said y Daniel Barenboim, así como por los notables logros
realizador por los jóvenes músicos judíos y árabes
en el seno de la Orquesta West-East Divan en los últimos seis años,
los abajo firmantes, reunidos en Sevilla, hacemos un llamamiento a los gobiernos
español y alemán para que actúen con urgencia asistiendo
a israelíes y palestinos a salir del bloqueo político en que se
ven atrapados ambos pueblos, en un infierno de destrucción mutua y de
sí mismos. Israelíes y palestinos no pueden resolver el conflicto
por sí solos.
El compromiso de Europa con este problema emana de una convergencia
singular entre responsabilidad moral e intereses vitales estratégicos.
Europa tiene una responsabilidad moral particular como resultado de su contribución
histórica en la creación del conflicto. Lo que es más,
Europa es parte vecina, y no un mero espectador. Ya se está viendo profundamente
afectada por este conflicto, que ha generado olas de racismo antisemita y antimusulmán
en muchos de los países europeos. La violencia se esparce desde Oriente
Medio hacia Europa, y Europa debe actuar con energía y rapidez en Oriente
Medio si desea que los problemas de dicha región no la absorban.
Sin dejar de tener en cuenta que se trata de una situación
asimétrica, en la que una de las partes es el ocupante y la otra el ocupado,
se trata de una tragedia de la que ambos pueblos son víctimas. No obstante,
los destinos de estos pueblos, el israelí y el palestino, están
indefectiblemente ligados a un territorio. Ambos pueblos se sienten profundamente
amenazados desde el exterior, y cada vez más amenazados desde su propio
interior. De hecho, ambos se encuentran en grave peligro en términos
históricos.
Creemos que es posible que ambos pueblos convivan en condiciones
de igualdad, y que una seguridad que sólo se base en el poder es un espejismo.
La seguridad real sólo puede fundamentarse en la justicia y el derecho.
Las razones de seguridad no pueden eximir a Israel de sus obligaciones de actuar
siguiendo principios morales y de legalidad. Es imposible disfrutar de seguridad
sin justicia, o de justicia sin seguridad.
Por tanto, urgimos
a Europa a que utilice los considerables recursos de que dispone para actuar
de manera determinada y de forma inmediata en la aplicación de los principios
universales de justicia que emanan de la tradición judía, cristiana
y musulmana.
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